martes, 27 de noviembre de 2018


Emilia vino a Bilbao cuando era muy joven, como muchos en aquella época a ganarse la vida trabajando y buscando un futuro. Amó esta ciudad como a ninguna otra. Ella siempre decía que Bilbao le dió todo, entre otras muchas cosas fue aquí donde conoció a su único y verdadero amor, al que quiso y acompañó durante todos y cada uno de los días de su vida. Poco a poco fue formando una familia, cuidándola y dedicándola todo el cariño que le cabía en su poco más de metro cincuenta, regalándonos valores y lecciones de vida a cada paso que avanzaba.


Cuando alguien me pregunta cómo era mi amama nunca sé por dónde empezar. Es difícil describir a alguien tan único y entrañable con palabras cuando lo verdaderamente importante no las tiene.


Amama es la primera llamada que recibes el día de tu cumpleaños pero también quien se acuerda de ti los 364 días restantes. Amama es la que nunca falta a un evento, la que siempre te anima a seguir. Amama es la que siempre abre su casa a quién la necesite, con un plato encima de la mesa. La que viaja, la que hace gimnasia, la que baila con sus amigas, la que lleva pantalones y ya no quiere volver a las faldas. Amama es fuerza, nervio, alegría, optimismo, valentía, disponibilidad, superación.


Su última etapa ha sido más complicada, la mayoría de los que estáis aquí ya lo sabéis. Sin embargo, ella siempre ha sabido sobreponerse a todas las adversidades que iba encontrando por el camino, apoyándose en los suyos, en los de todos los días, para coger impulso. No puedo explicaros lo que ha luchado por agarrarse a la vida y no caerse porque es casi inhumano. A sus 90 años recién estrenados tenía ganas de reír y pasarlo bien con cualquiera que se cruzara en su camino. Ella siempre será nuestro ejemplo a seguir de tesón y superación.


Amama siempre decía que la vida hay que disfrutarla, que es un cuento y empieza y termina en un parpadeo. Por eso, si algo me gustaría resaltar de ella son sus ganas de vivir y disfrutar cada momento. Para nosotros amama es y siempre será una gran amante de la vida.
 
Emilia, ama, amama, amama Emilia, te queremos muchísimo, ya lo sabes.

lunes, 28 de mayo de 2018

Cuando entré por primera vez al centro en el que trabajo llevaba conmigo una maleta llena de miedos y algún que otro estigma social.
A medida que pasaban los días cambié la maleta por una mochila. Y la mochila por una bandolera. A día de hoy apenas me queda equipaje.
Un cuaderno para apuntar y poco más.

Le doy gracias a la vida por darme la oportunidad de estar donde estoy. De ver la vida con otras manos, escucharla con otros ojos y olerla a base de sabores. Y sobretodo por aprender a disfrutar de las cosas pequeñas. De los tiempos y las esperas. De las miradas sin palabras y los lanzamientos de pelota. A veces se nos olvida que es más importante jugar que ganar. 

Estoy experimentando una infinidad de sensaciones nuevas. Nadie me había abrazado cada mañana con la mejor de sus sonrisas como lo hace R. Tampoco nadie me había dicho antes tantas cosas sin palabras como lo hace A.   

Nos miro y veo que el mundo puede ser un lugar mejor. Que a pesar de todo lo malo que hay queda mucho amor en el mundo e infinidad de maneras de entregarlo. 

Quiero más de esto. De todo lo bueno. Quiero empaparme de esta alegría de vivir y llevarla conmigo cada día a donde quiera que me lleve el destino.