lunes, 23 de diciembre de 2013


Prometo dejar de prometer finales imposibles y principios improbables. Borrar del mapa a todos esos que se hacen llamar "príncipes azules" únicamente por el color de ojos.
Que no me vendan más montañas hasta la luna. Porque la única montaña por la que pagaría hipoteca el resto de mi vida es la que se construye cada noche bajo nuestras sábanas.
Ni flores, ni bombones ni cartas de amor. No creo en regalos estándar ni en lo que ellos representan. El marketing ha hecho demasiado daño en nuestra sociedad. Tiremos por la borda el día San Valentín con Cupido al frente, y a cambio inauguremos el día oficial de las sorpresas. Convertiremos la fotografía del momento preciso en el que la venda destapa nuestros ojos en un indispensable.
Desmitifiquemos la luna y las estrellas. A veces nos cegamos tanto con lo que hay ahí arriba que nos olvidamos de que el azul más bonito que existe es el del mar y se encuentra exactamente a 984 pasos de aquí.

martes, 3 de diciembre de 2013


Hoy quiero escribir a la memoria y echar a patadas al olvido. Para él un único y claro mensaje: Márchate y no vuelvas, no dejes huellas que no son bien recibidas y aléjate de una puta vez bien lejos, que aquí no pintas nada (ni si quiera de gris, no te esfuerces).
Pero no quiero malgastar ni una letra más, hablemos de lo que realmente importa, de recuerdos que encogen el corazón, de esos que lo paralizan durante segundos y luego bombean tanta sangre por minuto que el infarto es la solución prematura más sensata que se nos viene a la cabeza.

Señores, les hablo de la adrenalina pura que puede sentir una niña de dos años al tocar el cielo sentada en un columpio. Seguramente todos hayan vivido una sensación parecida a lo largo de su vida y son capaces de asegurar que al menos por milésimas de segundo le vieron la cara a la libertad.
Si es así, felicidades. Son ustedes unos afortunados de verdad.

Hoy quiero hablarles de la persona que hizo posible esto. La que día tras día se colocaba detrás de mi para darme el impulso necesario para que fuera todo lo feliz que una niña puede llegar a ser.
Hoy mi memoria tiene una imagen fija en todos los canales. Alguien tan importante que no puede pasar desapercibido de ningún modo.
La persona que me dió alas, que me enseñó el cielo (y me cuida desde él). Quién corrió detrás de mis primeros pasos a donde quiera que mi inexperta cabeza decidiera ir, y me contaba historias hasta que el sueño se apoderaba de mis parpados.
Su voz ronca, el olor a periódico, la tos que siempre llegaba en el momento más interesante de la película, el tiempo (y el frío por supuesto), la paga de los domingos, el "mostito" de antes de comer y los tres besos de antes de dormir.

El era todo eso. Lo que más rabia me da es no ser capaz de poner palabras a todo lo demás, etiquetas que se me quedan pequeñas.
¿Qué voy a decir de mi abuelo? aunque para mi siempre será "aitite". Era el mejor y le quiero y querré infinitamente.

Los recuerdos muchas veces son una gran putada, para qué negarlo, pero a veces nos devuelven, nos lanzan como si fueran balones, momentos cuyo sello es digno de ser colocado en la estantería de premios. Todos ellos juntos son y serán siempre lo más preciado que tenemos porque si no estuvieran exactamente donde están hoy no estaría escribiendo estas líneas.

Buenas noches.
xxx

lunes, 2 de diciembre de 2013

De nuevo madrugones inhumanos. "Corre, que ya vas tarde". Lluvia y "catiuscas". Bufanda hasta arriba y tráfico (para variar). Bendita radio que ameniza los atascos... De encontrar sitio ya ni hablemos, así que mas vale andar un poco de más.
Caras largas y algún que otro compañero que también hoy ha dormido fatal al que oye, agradeces aunque sea en silencio que comparta ojeras contigo.
Pasillos fríos como el hielo y clases vacías. "Buenos días" por educación, y la colleja de tu compañera a modo saludo que se traduce en "Odio madrugar, hoy es lunes y encima estamos aquí". Respuesta de "no me hables que muerdo".
Clases sin sentido. Diciembre y su puta locura frenética. Estrés y mil doscientos trabajos que no sabes de dónde han salido. Me pregunto a mi misma ¿Cómo coño he llegado a esto? Pero si en septiembre dije que este año iba al día...sí, y una mierda.

Vuelta a la realidad, vuelta a la rutina.