lunes, 19 de octubre de 2015

reflexiones de una universitaria en apuros

Desde que he vuelto de mi Erasmus (y si, es MÍO, porque lo he vivido exactamente como yo he querido), tengo la sensación de que en mi vida no pasan cosas demasiado interesantes como para contar. Sin embargo, y aunque parezca contradictorio, hoy, a estas horas, y con estos pelos, tengo ganas de escribir. 

Esta es una entrada que nace de la rutinaria vida de una estudiante de universidad en cuarto curso. Vamos, ese momento de la vida en el que empiezas a verte con un pie fuera del sistema educativo. Tres años de confort en los que la decisión más importante pasaba por escoger bien las optativas del curso siguiente y, de repente, todo el mundo parece haberse puesto de acuerdo para recordarte que en un "pis pas" se acabó lo que se daban. Colorín, colorado. O lo que es lo mismo, título y búscate la vida. 

Y yo, la "organizada", la que siempre tiene una nueva meta en mente, no tengo ni la menor idea de qué voy a hacer (lo subrayo por si alguien se encuentra conmigo en los próximos días, y por un casual, ha leído este blog, please no more questions). Así es.

Tengo claro que me encanta enseñar, y que quiero dedicarme a ello. La escenografía y el público aún están por definir, pero definitivamente mi vida irá encaminado a ello. Tengo muchísimas ganas de escribir la fecha en la pizarra por primera vez. Tengo ideas, ilusiones, experimentos y proyectos que me gustaría llevar a la practica. Sí. Pero el problema no es eso, el problema es ¿lo quiero ya? A veces pienso que mi cabeza va a "cortocircuitar" en cualquier momento.

Paradójicamente, soy una persona que disfruta muchísimo aprendiendo. Esto suena super friki, pero es tal y como os lo escribo. Me da igual una nueva palabra, la historia de un edificio o la letra de una canción. ME ENCANTA. Aunque dos días más tarde lo haya olvidado. Este último año ha sido El Año de los descubrimientos y los aprendizajes. Desde cómo poner la lavadora hasta cómo planificar un viaje sin ninguna ayuda. Me siento bien conmigo mismo cuando lo cosnigo, me siento crecer (ya que lo de la estatura no salió demasiado bien, he tenido que compensarlo de algún modo). Y he aquí mi gran problema. ¿Cómo una persona cómo yo, curiosa y hambrienta por descubrir el mundo, podría perderse tantas oportunidades? Soy joven y quiero viajar, conocer mundo, hablar idiomas, estudiar, conocer personas, probar platos, emocionarme con alguna historia apasionante, ¡quiero aprender a bailar! Tengo tantos sueños en la cabeza como granos de arena en un desierto. 

Aprender, enseñar, aquí, allí o allá, con ellos o sin... no tengo ni idea de dónde estaré dentro de un año. Solo espero que la vida me tenga una bonita aventura preparada, y sino, pienso encargarme de dibujarla. 

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